ACTIVACIÓN
FÍSICA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR
Como lo establece nuestra Constitución, el Estado Mexicano tiene como
propósitos centrales procurar, mediante la educación, el desarrollo armónico de
todas las facultades del ser humano, así como proveer lo necesario para que las
niñas, los niños y adolescentes ejerzan plenamente sus derechos, entre ellos,
la satisfacción de las necesidades de salud para su desarrollo integral.
Una condición indispensable para que los ciudadanos alcancen el
desarrollo pleno de todas sus facultades mediante la educación, es que tengan
oportunidades para una vida saludable. Y que al mismo tiempo obtengan un
conocimiento suficiente para actuar conforme una cultura de la salud y tener
una mejor calidad de vida.
Está suficientemente comprobado que el rendimiento escolar se relaciona
con dos determinantes de la salud: la sana alimentación y la práctica cotidiana
de actividad física; ambas inciden de manera importante en el desarrollo
intelectual, físico y socioafectivo de los estudiantes.[1]
En los primeros años de vida se producen cambios notables en relación
con el desarrollo motor. Los pequeños se mueven y exploran el mundo porque
tienen deseos de conocerlo y en este proceso la percepción, a través de los
sentidos, tiene un papel importante; transitan de una situación de total
dependencia a una progresiva autonomía; pasan del movimiento incontrolado al
autocontrol del cuerpo, a dirigir la actividad física y a enfocar la atención
hacia determinadas tareas. Estos cambios se relacionan con los procesos
madurativos del cerebro que se dan en cada individuo y con las experiencias que
las niñas y los niños viven en los ambientes donde se desenvuelven.
Las capacidades motrices gruesas y finas se desarrollan rápidamente
cuando las niñas y los niños se hacen más conscientes de su propio cuerpo, y
empiezan a darse cuenta de lo que pueden hacer; disfrutan desplazándose y
corriendo en cualquier sitio; “se atreven” a enfrentar nuevos desafíos en los
que ponen a prueba sus capacidades (por ejemplo, experimentan saltando de
diversas alturas, realizando acrobacias, etc.), y ello les permite ampliar su
competencia física, al tiempo que experimentan sentimientos de logro y
actitudes de perseverancia. El movimiento durante el juego estimula el
desarrollo de las capacidades perceptivo-motrices (temporalidad, espacialidad, lateralidad,
ritmo, equilibrio, coordinación). En estos procesos no sólo movilizan las
capacidades motrices sino las cognitivas y afectivas.
Cuando las niñas y los niños llegan a la educación preescolar en general
han alcanzado altos niveles de logro: coordinan los movimientos de su cuerpo y
mantienen el equilibrio, caminan, corren, trepan; manejan con cierta destreza
algunos objetos e instrumentos mediante los cuales construyen juguetes u otro
tipo de objetos (con piezas de distintos tamaños que ensamblan, y materiales
diversos), o representan y crean imágenes y símbolos (con un lápiz, pintura,
una vara que ayuda a trazar sobre la tierra, etc.); sin embargo, no hay que
olvidar que existen niñas y niños para quienes las oportunidades de juego y
convivencia con sus pares son limitadas en su ambiente familiar, porque pasan
una buena parte del tiempo solos en casa, en espacios reducidos y realizando
actividades sedentarias, como ver televisión; porque acompañan y ayudan a su
madre o su padre en el trabajo, o bien porque tienen necesidades educativas
especiales. En particular para quienes viven en esas condiciones, la escuela es
el espacio idóneo y seguro para brindar oportunidades de juego, movimiento y
actividad compartida.[2]



Todo lo que tiene que ver con el movimiento del cuerpo es muy importante para los niños de preescolar, ya que a partir de éste pueden estructurar nuevos aprendizajes y nuevas formas de relacionarse con el mundo que les rodea.
ResponderBorrarA los niños de preescolar les encanta jugar juegos donde pueden moverse.
este comentario lo saque de https://prezi.com/rt-nwl3rjywb/importancia-de-la-actividad-fisica-en-el-preescolar/
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